Rusia podría instalar bases para sus bombarderos en Cuba y Venezuela
En la víspera del primer encuentro entre los presidentes de EEUU y Rusia, Barack Obama y Dmitri Medvédev, previsto para el próximo día 1 de abril en Londres, Moscú ha querido lanzar una nueva advertencia. Según el general Anatoli Zhijariov, jefe del Estado Mayor de la aviación estratégica rusa, países como Cuba o Venezuela podrían ceder bases para el despliegue de bombarderos rusos de largo alcance.
Zhijariov hizo ayer estas declaraciones, puntualizando además que el presidente venezolano, Hugo Chávez, ha ofrecido ya una isla entera con aeródromo incluido. Se trata de la isla de La Orchila, cuyo aeropuerto, no obstante, deberá ser sometido a reparación antes de poder entrar servicio. En Cuba hay cuatro o cinco aeródromos con pistas de hasta cuatro mil metros, añadió. El militar ruso afirmó que sólo hace falta la correspondiente decisión política para poder proceder a la utilización de las bases.
Las Fuerzas Aéreas rusas emplean dos tipos de bombarderos estratégicos, los Tu-160 y los Tu-95MS (Blackjack y Bear respectivamente, según la denominación de la OTAN). Ambos aparatos están diseñados para ataques con bombas atómicas y pueden recorrer enormes distancias sin repostar. Dos Tu-160 realizaron el pasado septiembre un vuelo de entrenamiento a Venezuela. Estuvieron emplazados en la base Libertador y patrullaron durante 10 días el Caribe.
Escudo antimisilesMedvédev espera conseguir que Obama renuncie a la instalación del escudo antimisiles en Polonia y la República Checa. A cambio, está dispuesto a ofrecer un sistema de defensa global. El jefe del Kremlin confía también en renovar con Washington los acuerdos de desarme. El START-1, firmado en 1991, expira en diciembre del presente año. Pero, si nada de esto se logra, Rusia no parece descartar una nueva guerra fría.
El escudo antimisiles del ex presidente George W. Bush fue una de las causas que aceleraron la cooperación militar entre Moscú y países como Cuba, Venezuela o Nicaragua, pero no la única.
Los vínculos se intensificaron aún más tras la guerra relámpago del pasado mes de agosto en Georgia, cuando la OTAN envió varios navíos de guerra al Mar Negro. Después de una pausa de más de 15 años, la aviación estratégica rusa volvió a patrullar el espacio aéreo internacional en 2007.