Los cuatro deportistas cubanos que han solicitado asilo sobreviven como pueden
Esto que se ve desde la ventana de un sexto piso, rodeado de palmeras y secarrales, es Vecindario, un municipio del sur de la isla de Gran Canaria. Aquí el viento sopla con rabia y la cara de Yeremi Vargas, un niño desaparecido hace dos años, empapela casi todas las calles blancas y todos los edificios bajos y también blancos. Esto no es Los Ángeles, la ciudad salvaje del cine y por la que el cubano Geoffrey Silvestre, pretendido por los Lakers, debería conducir un Hummer. En lugar de eso, Silvestre, sin camiseta, alto, negro, rasca con una cuchara en una olla de arroz y duerme en el suelo de este apartamento de Vecindario. Esto no es L. A...
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